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Full text of "Al Público"



»v 




Hay asuntos en que se vé un 
llamar en su auxilio el voto sensato de la opi- 
nión pública. La publicidad es un preservad 1 
para aquellas personas que no han perdido p 
completo el sentimiento del honor. 

Esta es la razón, por qué doy á la ]>; 
alefato qm' presenté en eljuicio que despu 
inútiles conferencias y agotad 
conciliación, tuve necesidad de iniciar ante el 

Juzgado 2. ° de 1. d Instancia»!' 
mentó, para hacer vaha- los derechos que i 
ten con relación á la finca "El Pilar." 
Hé aqui mis alegación* - 



5 



jnliiv ¡inri ±'~ ir L" Instala: 



Hoy es el día señalado para la vista del jui< 
que Bigo contra la testamentaria del Gen( 
Don J. Rufino Barrios y Don PelipeMárqu* 
para que se declare nula la compra quede "El 
Pilar* 1 ó "Pontezuelas," hii propio Márqu< 



— 2— 

>ara que. en caso de que la nulidad no tenga 
lugar, se rescinda el contrato. 

I. 

Esa finca me pertenecía en exclusiva propie- 
dad. ^Iás tarde, hice compañía con el General 
Barrios, á la que fué aceptado Don Felipe. Los 
negocios marchaban bien; pero la versatilidad 
de Barrios, que le impedía ser consecuente con 
nada ni con nadie, y el demonio tentador de la 
codicia que lo aguijoneaba en todo, hubieron 
de decidir á aquel mandatario á arrebatarme á 
todo trance el derecho que aún me quedaba so- 
bre la linca. Resuelto el asunto Barrios, dio 
ORDEX. por medio de Don Felipe Márquez, al 
Señor Don Francisco González Campo, Escri- 
bano de Hacienda, para que redactase escritos, 
pidiendo la venta de la finca en pública subasta, 
< >RDEN para que yo firmara los escritos, y OR- 
DEN para queel propio Señor Campo oyera no- 
tificaciones por parte del Presidente. El Señor 
1 binpo, como era su deber, obedeció: hizo el pri- 
mer escritoque se presentó ante este Juzgado 
el 17 de Julio del año pasado, pidiendo que la 
fincase vendiera voluntariamente por la base de 
g 40,000: me exhibió el escrito para que lo fir- 
mara, según la ORDEN presidencial. Como era 
natural, indignado ante aquel abuso déla fuer- 
za, me resistí á firmar: pero el Señor Campo, 
me hizo entonces reflexiones acerca de los ma- 
ígraves que me podrían sobrevenir si no O- 
;, DECÍA: los bofetones, los palos, los mas re- 
finados tormentos que el genio del mal emplea- 



— a- 

ba en la Penitenciaría, la pérdida d< 
intereses, mi espulsión del país, todo d 
Bar en mi ánimo antes de consumar el 
que se me exijía. Consta así de la declara 
del mismo Señor Campo. <V*. 31 y 35. 

En una de esas ocasiones qm mi 

firma, mediante ORDEN de Barr >n- 

traba presente Don Antonio Aubareda, quii 
observó la resistencia que yo oponia ir, 

y que sí firmé filó por la justa oí 
mismo Señor Aubareda, quien me 
firmara, porque: "era mejor perder I 
bienes que perder I" vida, que era á 1 
ponía." (Fs. 31 y 32.) 

Barrios era esencialmente al >s< luto y tiráni- 
co: era preciso satisfacerlo, no - 
datos, sino hasta en sus más frívol 
priehos: contrariarlo, desobed< 
mínimo era esponerse \ jer víctima 
se de vejaciones y aún á p >r la vida. A 
han declarado cinco testig V 
tes.) Eso está en la conciencia públ 
tan las revelaciones de la preña 
samblea Legislativa que api 
decreto que se le presentó ya ímpí 
do Febrero, para derogarlo inmediata!) 
despuósdela muerte del dictador. Al' 
falsos procesos y los pobres ju que 

que condenar á los inocentes 
su apoyo, á le\ as < 

tisfacer los instintos autorita del \ 
te. Laórden de Barrios yl 
lo rodearon invalidan el • ttimi< 

prest»'': porque no 



— 4— 

que proviene de violencia. — Art. 147 C. C. "Son 
nulos los contratos celebrados por fuerza ó vio- 
lencia que recae sobre los contratantes ó algu- 
no de ellos, ya sea empleado poruña de las par- 
tes, ó por un tercero." 1412 id. — La fuerza ó 
la violencia deben ser tales que produzcan una 
impresión profunda en el ánimo del que los su- 
fra, por amenazarle con un mal grave á su perso- 
na ; ó con la pérdida de todos ó parte 

considerable de sus bienes. — 1413 id. 

Agregúese á ésto que cuando Barrios dio or- 
den para que yo firmase los escritos que se me 
presentaron pidiendo la venta } T o era General 
del Ejército, y como tal me veía aún mas compe- 
lido á obedecer las órdenes del Jefe. Por esa ra- 
zón precisamente, devolví mis despachos el 18 
de Setiembre. Véase la certificación adjunta. 
No hubo, pues, contrato: hubo ordenes y hubo o- 
bediencia pasiva; pero ordenar y obedecer no es 
contratar. 



* 



Cuando se comienza mal, se sigue peor. 
El espediente creado parala venta de "El Pilar" 
no es mas que una serie de nulidades. 

Barrios, sin nombrar apoderado, dio orden á 
Don Francisco González Campo, para que oye- 
se por él las notificacionees, (Fs.35.) y así se 
hicieion éstas. Pero esas notificaciones no pu- 
dieron ser hechas al Señor Campo, porque éste 
no era abogado, ni procurador; ni Barrios, por 
diligencia expresa firmada de su puño y letra, 
había manifestado ante el Juez su voluntad de 



que se notificase al referido Notario. Art, 122 
Decreto Núm. '27-\. Por lo mismo, Barri 
notificado, ni valen las notifica* al 

Señor Campos; "porque las notificad 
se hicieren en otra forma distinta de la j»: 
niela en este párraf m nulas" 507 Pr. 

Al apercibir de i en no se hizo i 

mi consentimiento, ni era posible qi 
hiciese, pues que no estuve pn (ite ni 
consentido jamás. Se infrinjió pues el Art. 17 
Pr, que dice terminantemente : Sin 
consentimiento del vendedor, el Juez no p 
mandar apercibir de n mate. . . . 

No se publicó la Bubasta en ningún ¡ li- 
co. Ni siquiera se anunció por cari 
lamiento del 19 de Agostoen qu< el 

simulacro (h 1 remate. El modo depr >bar 
teles, serían Los carteieti nüsmos, y 
existen respecto del día indi» 



■ 



Al cometías" todas esas nulidad int'i 
cioncs.no solamente iron Las le} 

nantes que he citadi violó tambi 

del contrato de- uoci< i ent 

rios. Márquez y yó, m La 
hagoel honorde acompa ,de l. - de Jun 
1881, v lade 1 1 de Enerod< B ; • 
á Márquez en la compañía. Los Arta J «•■ 
de la escritura de 81 dicen tenninantem< 
••<;. - A la disolución de la sociedad 
partidle la Qnca, con to las bus el 



— G— 

ganado y demás semovientes que en ella se en- 
cuentren, teniendo cualquiera délos socios el de- 
recho de comprarle su parte al otro, previo su 
avalúo por medio de espertos." "7.° Cualquie- 
ra dificultad que pudiei a suscitarse durante el 
término del contrato ó con motivo de su disolu- 
ción, será resuelta por medio de arbitros nom- 
brados uno por cada parte, los que en caso de 
discordia nombrarán el tercero que la dirima." 
Nada de ésto se hizo. Ni se partió la finca, ni 
se' distribuyó el ganado, ni hubo avalúos, practi- 
cados por espertos, ni se resolvieron por arbi- 
tros las cuestiones referentes al contrato ó su di- 
solución. Se infrinjió pues igualmente el Art. 
1426 C. C, según el cual los contratos tienen e- 
fectos de ley entre los contratantes. 



II. 



Pero la iniquidad no debía parar aquí. Se 
trataba no solo de arrebatarme la finca, sino 
de despojarme del precio que por mi parte me 
correspondiera, nodándosemeniunsolo centavo. 
Márquez no pagó, ni depositó el dinero en efecti- 
vo: ocurrió á la Tesorería Nacional á dejar allí 
mutiles pedazos de papel con el nombre de 
cheques. 

¿El depósito de esos papeles significaba "una 
consignación? No, porque:" "para que el deudor 
Márquez hubiera tenido derecho de consignar 
el pago, era necesario que precediere ofrecimien- 
to ante Juez competente ó Notario Publico," y 
tal ofrecimiento no se me hizo, Art. 346 Decreto 



-7— 

que era la cosa debida, en el supuesto de conti- 
nuar adelanta aquel simulacro de venl l: 

Y tan farsa era todo, que por parte del Ge- 
neral Barrios no se pidió nunca orden para 
que se entregase el dinero que uno de los el i - 
ques representaba á su favor. 



■ 



En esa obra del abuso y la violencia, el com- 
prador, aun para dar algún colorido de ver- 
dad á su compra, debió pagar el precio, para 
cumplir con la principal de sus obligad 
1551 C. C, y mientras ese pago, que debía • 
fectuarse al contad»», no se hiciese, n< 
derecho á pedir la entrega de la linca que el 
Juez mandó dar, infrinjiendo el artículo l •" 
del referido Código, que dice: u No está oblig 
do el vendedora la entrega «lela cosa ven- 
dida, mientras el comprador no pague el pi - 
ció, si en el contrato no fué concedido térmi- 
no para pagarlo." 



* 



Dada la orden de entrega de la finca, Be li- 
bró exhorto al Juez de l.~ Instancia del I> 
partamento de tzabal; pero hasta en el recil i 
de aquel inmueble y s -''movientes debi 
rificarse una farsa, para tener después pr< b j« 
to de decir que la entrega no había 8Ído com- 
pleta. 



— 8- 

Cuando se hizo el primer inventario de la 
finca, empleamos en ese trubajo, el mismo Don 
Felipe Márquez y yo, el tiempo transcurrido 
desde el 20 de Marzo hasta el 20 de Abril de 
1884; trabajando constantemente, marcando 
en la cola cada res que se cojía y apuntándo- 
la en libretos, de los cuales uno llevaba Don 
Felipe y otro mi hijo Cayetano. Así se inven- 
tariaron entonces como dos mil reses, quedan- 
do aún ganado que no se pudo recojer, no obs- 
tante la estación de verano, por razón de las 
largas distancias que entre sí tienen los cam- 
pos; porque los animales andaban esparcidos 
por el "Rosario" y Zacapa; y porque el mismo 
Márquez dijo que ya llevaba un mes de estar 
allí, y que sus negocios no le permitían per- 
manecer por más tiempo: que se había apun- 
tado el ganado suficiente para comprender que 
existían dos mil reses, poco mas ó menos, por 
lo que se dio por terminado el inventario. A- 
sí lo declaran de una manera conteste los tes- 
tigos Simeón Avila, Silvestre Urbina, Tibur- 
cio Avila, Miguel Marroquin, José María Gó- 
mez, Cruz Vega, Miguel Godínez, Cornelio Gó- 
mez y Juan Castillo, vaqueros ó colonos de 
"El Pilar", que ayudaron á la práctica del in- 
ventario, folios 23 y siguientes. Márquez re- 
conoce en su escrito de demanda, de que lue- 
go hablaré y que corre en hoja suelta, que el 
número de reses entonces inventariadas ascen- 
dió á mil novecientas veintiocho. 

Compárese ésto con el segundo inventario 
practicado para la entrega de la finca á Már- 
quez. Se comenzó el 16 de Octubre último y 



-0- 

se terminó el ±2 del mi 
lios 17 y siguientes del 

Era imposible hacer en tan 
mino uninvontario media 
la extensión de los la <1 

"El Pilar" y "Chapulco", lo rad 
lluviosa, principalmente en el i 
Izabal donde es abundantísima, todo 
nía á practicar el inventario. P 
el que se hizo lo filó tan Bolo del 
se tenía á la • ista, sin juntar 1 
males, ni tomar en cuenta 1- 
donde había mas de : » ()(> . Asi 1 
mismos testigos ya citados, qued< 
imposibilidad de hacer «-1 in 
dias. Así lo declara el T ton A ; 

Vásquez, que fué á r< 
el inventario en nombre de n F< 
29 y 80.) 

Conforme con los tesl tá el ( 

demanda de Márqnez, de que 1¡ 
rencia. En ese escrito se di 
encontrado 1 1 8 cabez 
practicado el 2. - inventan 
año anterior; lo que pi ueba qu in- 

ventario era inexacto 

Pero todi i < era 
Convenia que el invenl 
ra tener alteriorme] el pi- 
que la linca n<> habíi m- 
pleto, v por l«> ni 
ción de pagar »-l pi ■ 
resolución do qui 

toda inexactitud, al de mis <1 



—10- 
res. Librado exhorto para practicarlo, escribí á 
Don Miguel ídígoras para que presenciara por 
parte mía la entrega que el Juez de Izabal, 
que lo era el Coronel Don Isidro Polanco, iba 
a hacer á Don Felipe Márquez de la hacienda 
• k El Pilar": entonces dicho Juez, en presencia 
de varias personas, dijo que si el Sr. ídígoras 
ponía un pié en aquella hacienda, le daría de 
palos; motivo por el cual mi encargado se abs- 
tuvo de presenciar la entrega por parte mía. 
Preparado así el plan de operaciones, el Sr. 
Márquez presentó el 26 de Febrero último la 
demanda de que antes hice alusión. En esa de- 
manda se pretende que del precio de la finca 
se deduzca el precio de 547 cabezas de ganado 
que faltan en el segundo inventario, practica- 
do en Octubre, comparado con el primero que 
- hizo en Mayo y Abril del año próximo an- 
terior; falta que se nota no obstante el apare- 
cimiento de 118 cabezas, después del segundo 
inventario. La demanda se tramitó, y el Sr. 
Márquez no volvió á chistar palabra, ni á pre- 
sentar gestión alguna. No habia para qué: se 
había logrado el objeto que se tenía en mira: 
yo estaba desposeído de la finca, que se había 
vendido y entregado á Márquez por ORDEN 
del Presidente de la República: no podía pedir 
la entrega del precio, porque en la tesorería 
solo se habían depositado papeles } T no dinero, 
y porque estaba pendiente una demanda para 
que se dedujese el valor de 547 cabezas de ga- 
nado que se decía faltaban! Ni la finca, ni su 
valor! Nada. ¿No es verdad, Señor Juez, que 
todo eso es un juego miserable, que tiene su 



—11— 

nombre propio en el Diccionario de la lengua 
y en la tecnología del Derech« ? 

Siete testigos. Silvestre Urbina, Simón Avi- 
la, Ti burcio Oliva. Jos.'- María Gómez, Cruz 
Vega, Miguel Godinezy Cornelio Gómez, han 
declarado contestes en juicio que en el tiempo 
transcurrido entre el primer inventario. qu< 
practiqué con Márquez, y el que hizo el Ju 
Polanco, no se vendió ganado alguno. Pregun- 
ta 9. rt fs. 23 y siguientes . 

El ganado que existía en Octubre en la ha- 
cienda ''El Pilar," era el misino, con alguna p - 
quena diferencia de más ó de menos, que <1 
que existía en Abril de 84. No ha habido, pu< 8, 
razón alguna para no pagar el precio, dad 
que se quería retener la tinca. 

He tenido sí razón para ejercitar alternati- 
vamente el derecho de rescición de la venta. 
en la hipótesis de que esta qo sé declare nula; 
derecho que me dá terminantemente el artícu- 
^o 1555 del CódigoCivil. "El vendedor puede 
pedir la rescición de la venta por qo 1 
le pagado el precio, ó por do haberse oto 
do la fianza ó caución de pago cuai 
estipuló. — * 'Se supone que hay condición reí 
lutoria en todo contrato bilateral, la 

compra- venta) y que esta i cuando uno 

de los contrayentes fa Ita al cumpli de La 

obligación en la parte que le concierne." Arti- 
culo L457 id. "Realizada una 
torta ó de la cual depende la estinción del con- 
trato, vuelven las c is al estado en «pie se ha- 
llaban antes de celebrarse." 1 156 id. 
A. r. Señor Juez, pido se sirva declarar la nu- 



-12- 

lidacl de la compra que de la finca "El 
Pilar" hizo Don Felipe Márquez; ó rescin- 
dido el contrato en el caso de que la nuli- 
dad no^tenga lugar. 

Octubre 20 de 1885. 

Tales son mis alegaciones ante el Juez. O- 
portunamente publicaré las que presenté ante 
la Corte. 

Guatemala, Noviembre de 1885. 
Cayetano Rascón.